viernes, 16 de diciembre de 2016

RECUERDOS

Nací en medio de una familia numerosa,llena de jueces, sabes qué es eso? Daba igual lo que ocurriera, me culpaban, me sentenciaban y debía cumplir el castigo. Supongo que para los demás era lo más cómodo, al fin y al cabo era la más inquieta de todos los hermanos y en consecuencia la más conflictiva.
Por las noches entre pesadillas y vigilia me imaginaba viviendo en otra familia, imaginaba que me aceptaban tal como era, pues a pesar de llevar la etiqueta de "mala" yo sabía que tenía buen corazón. Imaginaba una vida más dulce, una infancia más normal. Muchas veces soñé que me acercaba al precipicio y me decía "puedo volar".
Cansada de esa vida decidí no someterme a todos sus mandatos, protestar cuando no era mi culpa, pero no fue ni la forma ni el momento adecuado, porque ese día decidieron que era hora de que abandonase el nido, daba igual si no tenía recursos, pensarían que así me daban una lección, que volvería y estaría a su disposición en todo lo que pidiesen, han pasado más de 20 años....los he perdonado muchas veces, pero nunca podré olvidar como duele.
Hay infancias más amargas que la mía, pero sólo puedo imaginar sus vidas.
Con el tiempo he podido entender que la familia en la que nací pertenece al grupo de las llamadas familias desectructuradas, y puedo decir con orgullo que a pesar de ello, todos hemos intentado, con mayor o menor éxito tener una vida mejor. Hay cicatrices que nos marcan y no se borran jamás, pero no nos hemos escudado en ello, es algo que vivimos y está ahí como parte de los cimientos que no hacen ser quienes somos.